Cada cocina del mundo se sostiene en un puñado de combinaciones que se repiten platillo tras platillo. Si aprendes esas bases, dejas de depender de recetas específicas y empiezas a cocinar con criterio: sabes qué le va a un pollo, a unas verduras o a un pescado según el rumbo que quieras darle.
Lo mejor es que casi todas se arman con ingredientes que ya se consiguen en cualquier supermercado. No necesitas veinte especias ni un viaje: necesitas cuatro o cinco cosas bien elegidas.
Mediterránea: aceite de oliva, limón, ajo y hierbas
Es la base más fácil de dominar y la que más rinde. Aceite de oliva generoso, jugo de limón, ajo picado y hierbas frescas u orégano seco. Sirve como marinada para pollo, como aderezo para verduras al horno o como salsa para pescado. Si le sumas aceitunas, alcaparras o queso feta, cambia de personalidad sin cambiar de base.
Coreana: ajo, jengibre, soya y ajonjolí
Mezcla salsa de soya, ajo, jengibre, aceite de ajonjolí, un toque de miel y algo de chile. Con eso marinas carne, pollo, hongos o tofu, y también aliñas verduras cocidas. Es la combinación que hace que un salteado casero deje de saber a 'solo soya'.
India: pocas especias, bien usadas
No hace falta un cajón entero. Con comino, cúrcuma, cilantro molido y garam masala armas un curry decente desde el primer intento. El paso que casi nadie hace y que cambia todo: fríe las especias unos segundos en aceite caliente antes de agregar el resto. Ahí se despiertan y dejan de saber a polvo.
Peruana: ají, limón y cebolla morada
Frescura y acidez con tres elementos. Ají amarillo en pasta, mucho jugo de limón y cebolla morada en tiras delgadas. Es la base de un ceviche, pero también de una salsa para papas, pollo o pescado a la plancha. Si el ají te cuesta encontrarlo, un chile fresco licuado con un poco de aceite hace un papel parecido.
Norafricana: especias dulces en platos salados
Comino, canela, jengibre, miel y limón encurtido conviven en guisos que son dulces y salados a la vez. Es la puerta de entrada a un tipo de sabor que a mucha gente sorprende: prueba un guiso de pollo con cebolla, canela, miel y almendras y vas a entender por qué.
El error clásico es querer probar las cinco el mismo fin de semana. Elige una, cocínala tres veces con proteínas o verduras distintas y fíjate en qué cambia. Cuando la base ya te sale sin receta, pasa a la siguiente: así se construye un repertorio que de verdad usas y no una lista de intentos abandonados. En uFoodZone encuentras tips, novedades e ideas de recetas foodies para seguir sumando sabores del mundo a tu cocina.