2025 fue un año de apetitos con dos velocidades: cocina más global y curiosa, pero también más indulgente y lista para cámara. Entre postres virales, bebidas con carácter y el regreso del lujo clásico, estas fueron las señales más repetidas del año.
El algoritmo también postrea: crunch + crema (y pistache al centro)
El “Dubai chocolate bar” se volvió símbolo pop: chocolate con crema de pistache y kunafa/kataifi crujiente, diseñado para romperse bonito y replicarse en “dupes” por todo el mundo.
Lo útil no es copiarlo exacto, sino su fórmula: base cremosa + capa crunchy + toque fresco (fruta o cítrico).
Todo es steakhouse (otra vez): ritual, nostalgia y platos “premio”
El steakhouse dejó de ser solo un lugar: se volvió un lenguaje. Eater lo resumió con claridad (“Everything is steakhouse now”): proteína al centro, salsas clásicas, guarniciones con peso y servicio con pequeño ritual.
Versión casa: buen sellado + algo ácido + un lado cremoso.
Bebidas con personalidad: matcha, martinis salados y picante inesperado
En bebidas, 2025 se movió entre lo verde y lo salino: matcha en modo mainstream y el auge del martini ultra-sabroso (tomate, algas, “sour cream & onion”), además de combinaciones provocadoras como vino blanco con jalapeño.
Regla rápida: menos azúcar, más sazón (ácido, salino, herbal o picante medido).
Menús que se ajustan al nuevo ritmo: all-day cafés y snacks serios
Bon Appétit destacó el all-day café como formato que calza con hábitos actuales: café, comida y trago sin cambiar de piel.
Y en la industria creció el “bites culture”: porciones pequeñas, más variedad, menos compromiso, también empujado por cambios de consumo.
¡Adiós a un 2025 con sabor a pistache!
Lo que deja 2025 se puede resumir así: textura + contraste + una idea clara. La tendencia pasa, la lógica se queda. Si cocinas (o eliges) con eso en mente, casi todo sale bien.